Documento Final Asamblea Mundial 2018

17.a Asamblea Mundial de la Comunidad de Vida Cristiana Buenos Aires, Argentina 2018

CVX, un regalo para la Iglesia y para el mundo

‘¿Cuántos panes tienen?… Vayan a ver’ (Mc. 6, 38)

Hemos caminado juntos animados por el deseo de vivir nuestro Carisma CVX de manera más profunda e integrada en el mundo de hoy, mientras que el Señor nos llama a PROFUNDIZAR, COMPARTIR y AVANZAR.

1. Viajamos hasta “los confines de la tierra”, Buenos Aires, en busca del espíritu misionero y del celo que han transformado al Papa Francisco y animado nuestra Iglesia. Nuestro viaje, siguiendo los pasos de Bergoglio, nos llevó al Colegio Máximo de San José donde originalmente inició y desarrolló su visión pastoral entre la gente y las parroquias del Barrio de San Miguel.

2. También fuimos conducidos a una experiencia de la Iglesia en América Latina que ofrece un modelo para la evangelización en nuestro mundo cada vez más secular, visibilizando la posibilidad de liberar a las personas para que elijan a Cristo. Vimos el trabajo del Espíritu en la renovación, dinamización y misión de los laicos.

3. Una vez llegados, formamos una sola Comunidad Mundial con el deseo de crecer en gratitud por los dones recibidos, de nuestra comunidad y nuestro estilo de vida; y así profundizar en nuestra responsabilidad de dejar que el Señor multiplique los panes que hemos recibido y aumente nuestro impacto en el mundo. Descubrimos el significado apostólico de nuestra modo de proceder como comunidad laica ignaciana y los dones que tenemos para ofrecer a un mundo que gime y sufre dolores de parto por espiritualidad y trascendencia (1).

PREPARACIÓN A LA ASAMBLEA

4. [Tres realidades contextuales] Nuestra Asamblea fue convocada en medio de tres realidades contextuales: el 50 aniversario de la renovación que condujo a la CVX, un papado que está renovando a la Iglesia y el llamado renovado a los laicos en nuestro mundo de hoy (2). Estos contextos revelaron un tiempo de kairós en el que podemos reflexionar más profundamente, a través de los panes que estamos invitados a ofrecer para que sean multiplicados, sobre nuestra identidad y nuestra misión como cuerpo apostólico y discerniente de laicos.

5. [Historia de Misión e Identidad] Viajamos a la Asamblea conscientes de nuestra historia de misión y atentos a nuestras prioridades. La Asamblea Mundial más reciente, celebrada en Líbano en 2013, clarificó nuestras orientaciones para la acción en nuestras cuatro fronteras discernidas de familia, globalización y pobreza, ecología y juventud. El vínculo entre misión e identidad se hizo evidente con el DEAE (Discernir, Enviar, Apoyar, Evaluar) como nuestra manera de proceder en Nairobi en 2003, cuando confirmamos nuestro llamado a ser un cuerpo apostólico ignaciano laico.

6. [Signos de los tiempos] Viajamos en medio de tiempos volátiles y complejos de la historia de nuestro mundo, caracterizados por una creciente polarización, una crisis ecológica cada vez más profunda y por la falta de voluntad para recibir al otro. Estas dificultades retrasaron a algunos delegados e impidieron la llegada de otros. Nuestro mundo provocó dolor en nuestros corazones, pero nos inspiramos en la Trinidad que contempla al mundo en la Encarnación, y confiamos en el Espíritu que flotaba en las tinieblas sobre las aguas del caos original del Libro del Génesis. Admiramos el trabajo del Espíritu en como la CVX en Siria estuvo unida a nosotros en oración y afecto fraterno aun cuando la visa para sus delegados no se otorgó sino al final de la Asamblea. Buscamos ponernos en las manos del Espíritu, plenos de confianza y esperanza en que podríamos encontrar nuestro camino hacia el futuro que sólo veíamos veladamente (3).

LA ASAMBLEA

7. [Incorporación de nuevas Comunidades] Fuimos recibidos con una calurosa bienvenida por parte de ARUPÁ, el equipo anfitrión de Argentina, Uruguay y Paraguay; su generosa acogida nos ayudó a iniciarnos en la alegría de ser una Comunidad Mundial. También dimos la bienvenida a la Comunidad Mundial a las comunidades nacionales de Letonia, Isla Mauricio y Vietnam; lo que acrecienta el regalo comunitario que la CVX ofrece a nuestro mundo. Estuvieron presentes en nuestra Asamblea 63 de las 67 comunidades afiliadas y 8 comunidades observadoras. En total, fuimos 204 participantes, incluyendo a 51 jesuitas; lo que refleja nuestros fuertes lazos espirituales y de colaboración con la Compañía de Jesús. La Asamblea consignó el resurgimiento de la CVX en sociedades altamente secularizadas como Holanda y Suecia, confirmando que nuestro mundo está hambriento de experiencias comunitarias profundas que ofrezcan oportunidades para la evangelización.

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8. [Saludo papal] La Asamblea recibió con gratitud y halló inspiración en el sorpresivo saludo del Papa Francisco. En este saludo, nos recordó que la humilde acción de gracias por nuestros dones nos lleva a la responsabilidad de salir al encuentro de los demás. En el centro de nuestra espiritualidad se encuentran las dos dimensiones, contemplación y acción, “porque sólo podemos entrar en el corazón de Dios a través de las llagas de Cristo, y sabemos que Cristo está llagado en los hambrientos, los ignorantes, los descartados, los ancianos, los enfermos, los encarcelados, en toda carne humana vulnerable”(4).

9. [Saludo del Dicasterio] El saludo del Cardenal Kevin Farrell, Prefecto del Dicasterio para los Laicos, la Vida y la Familia, incluyó conceptos tomados de la Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate. Nos invitó a reproducir en nuestra vidas los diversos aspectos de la vida terrena de Jesús, para así armonizar toda nuestra vida con la misión que recibimos de Dios. Su saludo hizo eco en la necesidad de identidad y misión para quien desea seguir a Cristo y encarnar a Dios en el mundo de hoy.

10. [Caminar con la Iglesia misionera] El tiempo de kairós en nuestra Iglesia nos llama a ser discípulos misioneros en nuestro mundo a través de un encuentro con Jesús que nos abre al amor del Padre (5). Austen Ivereigh, biógrafo del Papa Francisco, compartió su perspectiva sobre cómo entrar en este espíritu misionero significa: ser Cristo en nuestro mundo herido ayudando a la gente a reconectarse con la creación y el mundo como criaturas de Dios; experimentar la familia y la comunidad, que son los lazos de confianza y amor incondicional que construyen resiliencia, carácter y autoestima; y para ayudar a las personas a encontrar refugio. Este camino nos invita a dejarnos guiar por la realidad y por el Espíritu Santo en nuestra misión.

11. [El Camino es la Experiencia] Entramos en una experiencia concreta de una iglesia misionera a través del encuentro con las familias y miembros de la Comunidad Parroquial en el Barrio de San Miguel. Tuvimos la oportunidad de compartir nuestras vidas unos con otros. La Asamblea fue tocada por la alegría de la acogida con que fue recibida, e inspirada por el espíritu generoso que anima la vida de la comunidad a pesar de las difíciles realidades que también nos compartieron. Se nos recordó que “el camino es la experiencia”.

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12. [Historia de gracia] María Magdalena Palencia Gómez, de la CVX en México, compartió con nosotros sobre el camino como comunidad discerniente, apostólica, laica e ignaciana, desde el desafío de Pío XII a las Congregaciones Marianas a experimentar un proceso de renovación, hasta nuestra historia presente. Su relato de nuestra historia nos recordó cómo el Espíritu ha estado constantemente presente entre nosotros, guiándonos e inspirándonos pacientemente, mientras Dios ha trabajado para moldearnos y formarnos como una comunidad al servicio del Reino de Dios.

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13. [Nuestro nombre como Identidad y Misión] Más allá de nuestra historia de gracia, Magdalena también compartió varias historias y reflexiones clave que nos recordaron nuestra identidad como Comunidad de Vida Cristiana, nombre que el P. Arrupe comentó que fue otorgado por el Señor a la CVX y que contiene la misión de nuestra comunidad al vincularlo con el llamado a Abraham, cuya alianza y misión quedaron establecidas a través del nombre que Dios le dio. Se nos recordó que nuestra identidad y misión son un regalo que Dios nos ha confiado. Hemos aclarado y respondido a esta gracia a través de los años, siempre navegando en la tensión entre los impulsos del Buen Espíritu y los obstáculos y divisiones introducidos por el Mal Espíritu.

14. [Ser una comunidad de discernimiento para la reconciliación] Nuestro Asistente Eclesiástico Mundial, P. Arturo Sosa, S.J., nos invitó a ver nuestro ser comunidad de discernimiento como un don para desarrollar un laicado capaz de discernir individual y comunitariamente. Este discernimiento puede ser compartido con la Iglesia y convertirse en una herramienta de sabiduría para la acción en el mundo. Formar a nuestros miembros en la oración constante y en el servicio generoso facilitará el vínculo entre la reconciliación personal y nuestra capacidad de convertirnos en agentes de reconciliación.

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15. [El Magis como modo de vivir en tensión permanente] El P. Sosa señaló la tensión que surge a medida que profundizamos nuestras relaciones. También se refirió al Magis cómo vivir en la tensión permanente de ser tironeado al mismo tiempo tanto hacia Dios como hacia el mundo (6). Tendremos que abordar esta tensión en nuestro discernimiento comunitario mientras permanecemos muy atentos a las obras del Mal Espíritu, que fácilmente puede convertir la tensión en conflicto.

16. [Compartir para crear Comunidad] El tapiz tejido por los diversos aportes nos ayudó a crecer en nuestro espíritu comunitario y nos revitalizó en la importancia de ser comunidad. Nos abrimos más profundamente al don de nuestro estilo de vida, compartiendo abiertamente en pequeños grupos, a lo largo del proceso de discernimiento de la Asamblea. Despertamos a la belleza de discernir juntos como un cuerpo apostólico discerniente laico ignaciano.

DISCERNIMIENTO COMO CUERPO APOSTÓLICO

17. [Conversación Espiritual y Discernimiento Apostólico] Los delegados fuimos invitados a ser parte de un proceso formal de discernimiento comunitario enraizado en los Ejercicios Espirituales a través de la conversación espiritual. Durante cinco días, cada mañana y cada tarde, seguimos una secuencia de tres pasos: oración individual; compartir en pequeños grupos -en tres rondas, lo que nos permitió reconocer nuestras mociones y responder a lo que habíamos escuchado de los demás-; y plenario. Mientras que la dinámica de los Ejercicios Espirituales proporcionaba el marco, la conversación espiritual era un dulce recordatorio al compartir, como en casa, en nuestro pequeño grupo. El proceso fue facilitado por el equipo ESDAC (7), que proporcionó puntos para la oración y nos guió creativamente para que cada grupo ofreciera su propia visión a toda la Asamblea.

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18. [La confianza de Abraham en Dios] Mientras la Asamblea avanzaba en el proceso de discernimiento, Abraham resurgió como una referencia. Cuando Dios lo llama, Abraham no sólo cambia su nombre a Abraham, sino que es guiado por Dios fuera de su zona de confort, sin saber hacia dónde se dirige. La única seguridad de Abraham: su fe en Dios. Como Abraham, comenzamos el proceso sólo con nuestra confianza en el Espíritu, que nos ayuda a encontrar sentido en medio del caos. Al igual que cada uno de nosotros confía en el Espíritu cada vez que hacemos los Ejercicios Espirituales, la Asamblea en su conjunto se sintió llamada a respetar el proceso y confiar en la orientación del Espíritu.

19. [Gozos y conflictos] A medida que pasaban los días, empezamos a darnos cuenta de que el proceso de discernimiento comunitario es un desafío: requiere paciencia y apertura de corazón. Nos enfrentamos a obstáculos, resistencias y dolor en todo momento, pero nos dimos cuenta de que esto es parte integral del proceso, entendido a la luz de la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo. Como peregrinos que viajan hacia territorios desconocidos, nos sentimos llamados a compartir humildemente con nuestros compañeros CVX nuestra propia experiencia y los frutos que hemos recibido:

  1. Aprendimos que es difícil crecer en indiferencia. Durante el proceso de discernimiento, nos enfrentamos a varias dificultades, tanto con el funcionamiento del proceso como con lo que se nos pedía exactamente; a veces, parecía que no había suficiente claridad. Esto dio lugar a la frustración, la falta de sentido y la desolación. Tomamos conciencia de que es doloroso dejar de lado nuestros apegos y centrar nuestros corazones en el bien mayor, que muy lentamente emerge del compartir del grupo. En ese proceso, aprendimos unos de otros a ser humildes y pacientes.
  2. Experimentamos un creciente sentido de íntima conexión espiritual entre nosotros, a medida que nuestro compartir fue cada vez más profundo, trascendiendo nuestras historias personales, realidades locales y dificultades lingüísticas. Aunque a veces nos resistíamos a ser más personales en nuestro compartir, poco a poco fuimos siendo capaces de abrir nuestros corazones; reímos, lloramos y soñamos juntos. En ese proceso, nos convertimos en una comunidad de amigos en el Señor.
  3. Nos sentimos liberados al reconocer nuestras debilidades e imperfecciones. En cierto momento, nos dimos cuenta de que, para caminar juntos de verdad, teníamos que ser honestos sobre todo lo que impide que el Espíritu fluya libremente en nuestras comunidades. Representamos y contemplamos las diversas parálisis que inhiben nuestra vida comunitaria, para reconocer cómo nuestras comunidades pueden fácilmente encerrarse en sí mismas, volviéndose egocéntricas; cómo pueden ser atrapadas por una red de intereses propios egoístas, y caer presas de la división y el conflicto; cómo pueden dejar morir la pasión por el anuncio del Reino y perder el brillo que atrae a otros a nuestro estilo de vida. En ese proceso, aprendimos cómo el derrotero de la verdad y la reconciliación vivido en comunidad puede ser profundamente liberador.
  4. Pasamos del miedo y la duda a la unión de corazones y mentes. A medida que transcurrían los días, a pesar de las dificultades para adaptarnos al proceso y los ocasionales brotes de desolación, comenzamos a sentir juntos una paz genuina. A lo largo de toda la Asamblea nos sentimos sostenidos por las oraciones de la Comunidad Mundial, especialmente en los períodos particularmente difíciles. Eventualmente, esta corriente invisible pero poderosa estalló en profunda gratitud, consolación, alegría, esperanza y deseos para el futuro. Durante ese proceso, gustamos brevemente la paz que sólo el Cristo Resucitado puede darnos.
  5. Nos dimos cuenta de que podemos tomar decisiones juntos. A medida que cada miembro del pequeño grupo comenzó a familiarizarse con los demás, se hizo más fácil identificar puntos de convergencia en nuestro compartir y encontrar una respuesta común a las preguntas propuestas para nuestro discernimiento. En ese proceso, aprendimos a fusionar nuestra diversidad en algo más que la suma de las partes.

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20. [El tesoro del discernimiento comunitario] En general, los delegados a la Asamblea experimentamos el discernimiento comunitario como la manera de profundizar nuestra vocación como un cuerpo apostólico laico ignaciano. Mientras que el Principio General 8 nos exhorta a no establecer límites en nuestro llamado apostólico, el Principio General 2 es muy claro en la necesidad de respetar “la singularidad de cada vocación personal, (que) nos capacita para ser abiertos, libres y siempre disponibles para Dios “. El discernimiento comunitario, orante y en rondas sucesivas, permite que nuestros movimientos espirituales converjan gradualmente a lo largo del proceso. Esto nos capacita para crecer en confianza y apropiación de nuestras decisiones colectivas. Es un proceso que requiere humildad y perseverancia porque las resistencias pueden parecer difíciles de superar. Sin embargo, los frutos —vínculos comunitarios más fuertes, mayor claridad en la ruta a seguir— son demasiado valiosos para no ser cosechados. Poco a poco nos fuimos abriendo a la gracia de caminar juntos. Nos dimos cuenta de que el proceso es en sí mismo una gracia — el camino es verdaderamente parte de la experiencia.

FRUTOS DE NUESTRO DISCERNIMIENTO APOSTÓLICO

21. [Lo que recibimos] Llegamos a Buenos Aires deseando mayor profundidad e integración en la vivencia de nuestro carisma CVX en el mundo de hoy. Dejamos la Asamblea sintiéndonos profundamente agradecidos y consolados por tanto bien recibido. Nos sentimos apenados por nuestras parálisis y se nos ofreció un camino para una profunda conversión interna. Mientras nos sentíamos reconciliados unos con otros y con nuestra historia, nuestros corazones fueron colmados de inmensa alegría, nos hicimos verdaderos amigos en el Señor, compañeros de camino, revitalizados para la misión. Nos sentimos confirmados en nuestro llamado a ser un cuerpo apostólico laico ignaciano en la Iglesia.

22. [A dónde nos sentimos llamados] En la evolución de nuestro discernimiento, reflexionamos sobre la pregunta: “¿Como comunidad CVX, hoy estamos llamados a…?” Entre las muchas respuestas que se ofrecieron, se nos abrieron tres ventanas principales:

  1. Nos sentimos llamados a PROFUNDIZAR en nuestra identidad, a través de una conversión interior que nos permita ser más fieles y cuidar nuestro carisma en todas sus dimensiones;
  2. Nos sentimos llamados a COMPARTIR humildemente con otros el don de la espiritualidad ignaciana como la vivimos en nuestra vocación laical. Consideramos el discernimiento, las herramientas y métodos ignacianos como obsequios preciosos que no podemos guardar solo para nosotros;
  3. Nos sentimos llamados a AVANZAR en el servicio a los más necesitados y a sembrar las semillas de misericordia, alegría y esperanza en el mundo para seguir más de cerca a Jesús y trabajar con Él en la construcción del Reino.

23. [Cómo viviremos nuestro llamado] El proceso de discernimiento comunitario celebrado en Buenos Aires nos dio una nueva comprensión de la CVX como un cuerpo apostólico laico ignaciano y nos inspiró a asumir nuestra responsabilidad financiera de una manera más proactiva. Cuando se traslade a nuestras comunidades nacionales, el proceso de discernimiento comunitario puede ser una herramienta eficaz para mejorar la calidad de nuestro llamado apostólico al Reino. También puede sembrar la semilla que nos ayude a entender que hay una manera de vivir nuestra llamada a la Misión, que es específica —y profética— de nuestra vocación laical. Por lo tanto, la Asamblea recomienda que el Consejo Ejecutivo Mundial amplíe, desarrolle y haga evolucionar este proceso para su utilización en los distintos niveles de nuestra Comunidad Mundial. Hacemos también un llamado a las comunidades nacionales, a través de sus delegados que regresan de la Asamblea, a compartir los métodos y frutos de este proceso para facilitar una mayor profundidad e integración de nuestro carisma en la vida apostólica de nuestras comunidades.

Elección de nuevo Consejo Ejecutivo Mundial (EXCO)

En la Asamblea Mundial también se eligió en profundo discernimiento al nuevo Consejo Ejecutivo Mundial (EXCO) compuesto por:

Presidente: Denis Dobbelstein (Bélgica).
Vicepresidenta: Anne Marie Brenann (EEUU).
Secretaria: Catherine Waiyaqui (Kenia).
Consultor: Fernando Vidal (España).
Consultora: Daphne Ho (Hong Kong).
Consultor: Diego Pereira (Uruguay).
Consultora: Najat Sayegh (El Líbano).

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1 cf. Romanos 8, 22.

2 Consultar Proyectos 168 y la Carta N.o 4 del presidente de la CVX Mundial. Consultar también Evangelium Gaudium.

3 cf. 1 Cor. 13:12

4 Carta del Papa Francisco al Sr. Mauricio López Oropeza, presidente de la Comunidad de Vida Cristiana Mundial. 5 Austen Ivereigh, “La opción de Francisco: evangelizar un mundo convulso”.

6 Cf. 35.a Congregación General de la Compañía de Jesús, Decreto 2, § 8.

7 Exercices Spirituels pour un Discernement Apostolique Communautaire, http://www.esdac.net/

 

2 Consultar Proyectos 168 y la Carta N.o 4 del presidente de la CVX Mundial. Consultar también Evangelium Gaudium.

3 cf. 1 Cor. 13:12

4 Carta del Papa Francisco al Sr. Mauricio López Oropeza, presidente de la Comunidad de Vida Cristiana Mundial. 5 Austen Ivereigh, “La opción de Francisco: evangelizar un mundo convulso”.

6 Cf. 35.a Congregación General de la Compañía de Jesús, Decreto 2, § 8.

7 Exercices Spirituels pour un Discernement Apostolique Communautaire, http://www.esdac.net/

 

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